La Orquesta Esperanza Azteca infantil y juvenil.

 

Por Antonio Anistro / Todos Santos.

 

La ardua tarea de llevar a cabo durante varios meses un proyecto con esperanza, comenzó a dar sus primeros frutos. Una labor en la que participan  215 niños y jóvenes ensenadenses de 5 a 18 años de edad bajo el cargo de 15 maestros y un coordinador general.

Así es; la Orquesta Esperanza Azteca Ensenada (OSEA) integra a más de 200 alumnos que han trabajado para lograr un solo objetivo, llevar la música a los oídos de un público. Esta orquesta ensenadense se suma a las múltiples existentes en el país conformando así más 13 mil alumnos bajo el patrocinio de la Fundación Azteca.

Querer es poder 

Los impedimentos ocasionales como ensayar al aire libre, con ruido  y algunos otros distractores, no fueron obstáculo para mostrar la disciplina y la emoción que les provoca tocar su instrumento musical perfectamente afinado.  Así pasaron cinco meses de preparación para los dos conciertos sinfónicos que presentarían por primera vez en un teatro y con un público formal.

“Este tipo de proyectos amplían los valores de los jóvenes, valores como el trabajo en equipo y destacan su talento musical. Así como mejoran significativamente su autoestima, además es inspirador para sus familias y es una forma de fortalecer nuestro tejido social” expresó el Coordinador Lic. Joaquín León C.

Los días llegaron, el pasado 14 de Abril y también ayer por la noche, 215 niños interpretaron sus melodías en el evento “Concierto de Fogueo” en el Teatro de la Ciudad, donde la respuesta del público fue sumamente satisfactoria.

Con vestimenta negra y entre los músicos y coristas, se presentaron en el escenario. Y así comenzaron  a sonar los violines, el piano, los cellos y todos los instrumentos que dieron vida a un repertorio variado. Hicieron sonar a Carmina Burana, pasando por el Himno a la Alegría de Beethoven,  Danzón y otras más de forma impecable por más de una hora de duración  bajo la dirección artística de la Lic. Armida Rivera.

La sorpresa de la noche fue cuando la orquesta se despidió del escenario, el público anhelaba por otra canción y aunque fueron varias las recitadas después, una inesperada llamó la atención de los presentes. Una melodía hacía sonar la que sería una de las canciones más emblemáticas de Baja California  “El Cachanilla” y la respuesta de los asistentes no se hizo esperar pues dejaron el asiento para bailar al ritmo de la interpretación.

Terminó el “Concierto de Fogueo” con un largo aplauso para maestros, directora de orquesta y los alumnos con la esperanza -también por parte de los presentes- de que este proyecto siga dando frutos tan grandes como los que se vieron las noches del evento.

“Acercar a los niños a los instrumentos musicales es un paso grande para formar jóvenes con valores hacia la cultura y hacia un mejor futuro para la sociedad” comentaban quienes presenciaron la puesta en escena de los pequeños alumnos.

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