La pesadilla que puede resultar al ir de compras con una mujer.

 

Por Antonio Anistro / Todos Santos.

 

Las queremos, respetamos y adoramos, pero cuando de compras se trata en definitiva las mujeres son de Venus y los hombres de Marte. Esto por aquello de lo traumatizante que resulta para un hombre ir con la esposa, amiga o compañera a realizar compras de prendas porque hasta en eso somos diferentes.

¿Qué hace feliz a una mujer si no ir de compras? Y mientras más dure la experiencia emocional, para ellas es mejor. Desde vestidos, bolsas, zapatos, accesorios y cuanta cosa se necesite para llenar esa satisfacción que la adquisición de todo provoca.  En cambio para un hombre, muchas veces resulta de lo más aburrido y poco emocional ir de compras puesto que esta acción no está ligada con el estímulo de la felicidad que a una mujer le produce. Para un hombre ir a comprar alguna prenda resulta una simple misión la cual se debe cumplir y punto.

Diversos estudios se han realizado con base en el concepto “ir de compras” de ambos sexos. Dentro de los más destacados se encuentran los datos arrojados por la Consultora Británica One Poll, así como el estudio Men Buy, Women Shop y que muestran cómo somos tan diferentes a la hora de comprar.

Aquí te mostramos las principales diferencias entre mujeres y hombres a la hora del shopping:

LAS MUJERES 

–      Una mujer promedio de un país como México, asiste de 200 a 250 veces al año a un almacén o tienda al año. Podrían recorrer varias plazas el mismo día hasta encontrar el objeto indicado.

–      Las mujeres ven las compras como algo emocional y de forma interpersonal. Es decir, que este acto está asociado con el sentirse bien ya sea cuando estén tristes, en depresión leve y hasta cuando no. Porque para ellas no se necesita estar mal (o sí) para ir de compras. Cualquier momento es adecuado.

–       100 horas al año son las que gastan para renovar su guardarropa y utilizan otras 100 para el ya famoso “no tengo qué ponerme”…ahí se compensa el asunto.

–      De las veces que una mujer va de compras, unas 51 de estas son solo para mirar las prendas y todo lo que se vende. Esto para ellas no representa una pérdida de tiempo, sino un objetivo por obtener a corto plazo, mujer prevenida cuenta por dos.

–      Usualmente van por dos pantalones y salen con cinco cosas más porque estaban en especial y no se podía desaprovechar el descuento. Si se siente identificada con esta en particular, sólo piense aquella frase que dice “La culpa de comprar, se quita al estrenar”.

–      Otro estudio realizado indica también, que ir de compras para mujeres está relacionado también con su ciclo hormonal, aunque no parece tan fuera de lugar pues ya nos imaginábamos. Este dice que las mujeres tienden a comprarse prendas más sexys y zapatillas más altas cuando se encuentran en sus días fértiles, sin embargo creen que no es el momento indicado  para ponérselo pero sí para comprarlo. ¡Quién las entiende!

LOS HOMBRES 

–      Ven el acto de comprar como una misión, es decir, si necesitan una camisa o saco eso será justo lo que comprarán. A menos que esté una mujer al lado porque ahí ya cambia la cosa porque querrá escoger tus prendas.

–      Un 29% de los hombres encuestados en Men Buy, Woman Shop indicó que lo que más preocupa para ellos al ir de compras es el lugar en dónde estacionarse.

–      “Ir no más a ver” resulta una pérdida de tiempo argumentando que si no se comprará no tiene porque hacer ruido o detenerse a ver el objeto.

–      En promedio, si un hombre y una mujer van por un cambio de ropa, estos lo harán un 70% más rápido que las mujeres puesto que representa un acto más instrumental.

–      Resulta también un acto de desesperación exorbitante estar esperando afuera de vestidores o en las bancas de la plaza hasta que se le ocurra a la compañera salir con la compra hecha. Lo peor resulta cuando se miden 10 prendas y salen simplemente con una.

–      Para un hombre, no importa tanto el buscar descuentos en los objetos que se necesitan adquirir, si cree que el precio es adecuado lo comprará. No importa que otro parecido esté con a mitad de precio, tal vez ni se dé cuenta de esto.

 

Es por esto que resulta tan difícil ir de compras en serenidad y con un clima pacífico. Por un lado existen las emociones a flor de piel por el descuento en la bolsa que siempre se había querido y por el otro existe el enojo cuando no se encuentra estacionamiento o la pérdida de tiempo cuando solo se observa.

A la próxima, pensemos dos veces en aquello de pasar tiempo juntos, porque como ya vimos, el ir de compras no es el mejor lazo de unión entre un hombre y una mujer. El lazo existente  es mujer-compras- felicidad y hombre-compras-apúrate-ya vámonos- qué flojera-no vuelvo a venir contigo.

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