“Cuando bailas, se abre una ventana a tus sentimientos y le regalas tu pasión al público.”

 

Por Daniel ArellanoTodos Santos

 

Mucho se ha dicho sobre la relevancia que tiene el hecho de que, desde pequeños los niños estén en contacto con alguna de las varias formas de expresión artística que existen; danza, música, teatro, literatura, artes plásticas y demás. En esta ocasión, Todo Santos tiene la oportunidad de aportar evidencia sobre las ventajas de incluir el arte en el desarrollo humano de una persona.

Realizamos una entrevista a una mujer que lleva más de trece años desempeñándose como bailarina (y los últimos cinco también como coreógrafa), a lo largo de su trayectoria artística ha sido testigo de los beneficios y aportaciones de la danza, tanto en su formación personal como en la de sus alumnas. Con tan sólo veintitrés años de edad, Sandra Delgado Llamas es actual estudiante de la carrera  de Ciencias de la Comunicación en la UABC, y a su vez profesora y fundadora del grupo “Conga’s Chic”, grupo donde niñas de seis a quince años tienen la oportunidad de descubrir y desarrollar su pasión por la danza caribeña, que incluye la rumba, salsa, merengue, bachata, mambo, samba, en general gran variedad de ritmos latinos.

El cielo ensenadense ha decidido soltar una sorpresiva lluvia en plenos inicios de octubre, el clima y la temperatura de la habitación son perfectos para disfrutar de una deliciosa taza de café y entablar una conversación con Sandra. Luego de un breve intercambio de palabras y saludos amistosos, decidimos dar inicio al tema por el que nos encontramos reunidos: la Danza.

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TS: Pues, ¿qué te parece si comienzas contándonos como descubriste tu pasión por la danza?

Sandra:     Claro. Yo empecé a bailar ritmos caribeños a los diez años, aunque en realidad al principio era gimnasta. Sin embargo, sucedió que me lastimé y salté a la danza, danza cubana. Es entonces cuando, a los diez años,mi mamá me lleva a estas primeras clasescon el maestro Wilfredo Guilbiac Rodríguez (originario de Cuba), quien déjame decirte que es uno de los mejores maestros de Latinoamérica y baila en Tropicana, la mejor compañía cubana de baile. Desde el inicio yo quedé impactada, y quería seguir las clases. Claro, cuando estás chiquita lo vez sólo como una disciplina. No puedes decir “amo al baile, me quiero dedicar a eso”, y en realidad nunca pasó por mi cabeza que yo terminaría impartiendo ésta formación.Te puedo afirmar que fue primero como una disciplina para mí, y desde entonces ha sido mi pasión. A lo mejor, un bailarín de repente no puede expresar muchas cosas escribiéndolo, cantándolo, hablándolo. Entonces lo expreso de esta otra manera, bailando. Cuando me siento triste,  tengo que bailar. Si no bailo, me siento mal. Y no estoy hablando de bailar de “ir de party”, sino bailar profesionalmente: con tiempos, vestuarios, pasión y disciplina.

TS: Supongo que no es lo mismo ir a bailar a la R1 que bailar en un evento o en una competencia de danza, donde se requiere más dedicación y esfuerzo. ¿Y qué nos puedes contar sobre este grupo de chicas bailarinas que lideras? ¿Cómo comenzó esto?

Sandra:   La inspiración para formar el grupo se la debo (como muchas otras cosas) también a mi maestro Wilfredo. Resulta que cuando tenía como quince años mi maestro me dijo: “A ver chica, pásale enfrente a bailar”, y se notaba que su intención era evaluar mis movimientos. Estaba nerviosa, pero luego de bailar me dijo que él ya me veía como alguien capaz de liderar un grupo de baile, y que tenía mucho potencial en ese rubro. Entonces decidí hacerlo: Me preparé, tomé cursos, y más que eso, la motivación que me había infundido mi profesor para dar clases me llenó de confianza y determinación. Además otras personas me motivaron a fundar el grupo, gente que me decía que era como un “diamante en bruto”. Una vez listo todo (el salón, el programa de clases, etc.), di inicio a las clases. Al principio tenía grupos como de diez alumnas, pero fueron creciendo poco a poco, ahorita ya estamos llegando a las treinta y cinco alumnas.

TS:  -¡Treinta y Cinco Alumnas! ¿Y tú sola las coordinas a todas?

Sandra: -Sí, pero son tres equipos; Kids, intermedio y avanzado. Los tengo por categorías y por niveles. Las niñas toman danza conmigo, y asisten a la gimnasia. Entrenan en el gimnasio Elite, que es  donde entrena Danny Corral.

TS:  -¿En serio?

Sandra: -Sí, ellas entrenan gimnasia, y conmigo danza.

TS:¿Así que es como una  actividad complementaria?

Sandra: -Así es, porque a mí me gusta complementar la danza con la gimnasia, porque así lucen más en escena las acrobacias. Entonces les das un complemento más, además de que la disciplina es mejor. El proyecto mío es que las niñas no solamente sepan bailar o que tengan la idea de “bailar por bailar”, porque bailadores hay muchos, pero bailarines son pocos. Hay que imponer disciplina.

TS:Y hablando de disciplina, ¿cómo te ves a ti misma como maestra? ¿Eres estricta con las niñas?

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Sandra:  -Sí, soy súper estricta, ¡el ogro! Me tienen catalogada como muy regañona, pero manejo las edades de los seis a los quince años, y sabes que es una etapa de la vida donde hay muchos cambios, la adolescencia sobre todo. Entonces no puedo ser su amiga, porque se pierde el objetivo y “vamos a cotorrear mejor”. Tiene que ser pura disciplina, en cuanto llegan las niñas, yo tengo una palabra: cuando digo “señoritas”, ellas ya están en una formación, deben estar acomodadas, no cotorreando. Cuando digo esa palabra deben estar listas. Son dos horas para cada grupo, y se van intercalando. Cada semana se ve un ritmo; por ejemplo esta semana les tocó salsa, entonces se les enseña lo básico de la salsa, pasos que se pueden ir derivando, la música, compositores, les dejo hasta tarea a veces. Me gusta que también sepan sobre lo que bailan, tienes que saber. Estamos hablando ya de cultura.

TS:Hace un momento hablábamos de los beneficios que has obtenido tú a lo largo de tu vida, como desarrollo personal, con el baile. Pero, ¿cuál crees tú que es la importancia de que un niño empiece a practicar un arte (en este caso la danza), desde pequeños?

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Sandra:  -Siempre he sido de la idea de que, además de la escuela, los niños deben llevar una disciplina, porque es formativo, es parte del desarrollo de uno como persona. Tienen que tener una pasión, ese amor por algo que ellos mismos crean. Personalmente, les enseño muchos valores: respeto, amistad, la responsabilidad, sobre todo, es el que más les recalco siempre; si llegas quince minutos tarde, ya no entras, si no traes tus zapatillas, no entras; esas pequeñas cositas que a ellas las van a hacer mejores personas. También en cuestiones de personalidad ayuda con el desequilibrio emocional. A cuatro niñas las mandé hace poco con el psicólogo, por problemas gruesos que traen (padres divorciados, disfunción familiar, etc.). Entonces, ¿qué pasa? Con la danza, eso lo noto inmediatamente. ¿Por qué?Porque cuando una persona no está bien, en el escenario eso sale.

 

TS:Si hay desequilibrio emocional, lo hay en los pasos, ¿no?

Sandra: -Así es. Y yo creo que sucede con otras artes ¿no? En la música, el teatro, etc. También algo que trato mucho de enseñarle a mis alumnas es el valor del trabajo en equipo, un aspecto que veo que falta mucho en los equipos mexicanos en las olimpiadas, por ejemplo. Debe haber competencia, claro, pero competencia sana y recreativa, no rencores y enemistades.

 

TS:Para concluir esta entrevista, ¿Cuál dirías tú que son los problemas más drásticos a los que te has enfrentado?

 Sandra:  -El apoyo de los gobiernos, el apoyo al talento local, sobretodo.Hace poco, por ejemplo, fuimos a un concurso nacional en Puerto Vallarta, Jalisco (para lo que ganamos primero el estatal en Tijuana), y créeme que fue muy difícil todo, por la falta de apoyo que había. La falta de cultura en México (en ciertos aspectos) es alarmante. Algo que si quiero resaltar es que Ensenada es y siempre ha sido un público muy difícil, al contrario de por ejemplo Tijuana y Mexicali. Por experiencias, es más agradable bailar en otros lugares. A Hermosillo fuimos hace poco, y también fue una muy buena experiencia, la gente muy amable. Entonces es muy feo que en tu propia ciudad no aprecien lo que haces, porque aquí la gente es muy exigente, se ponen mucho los moños, y no hay mucho apoyo.